Detrás de tu foto de perfil
Cuando ser tú, no es suficiente, cuando te muestras tal y como eres. Sólo temes ser rechazado, el usar un antifaz o el muro de la distancia sería lo más viable, creando un avatar una imagen de otro para seguir la vida en un mundo donde el compromiso dejo de existir para pasar al inmediatismo el cual es indoloro y a su vez efímero.
Creamos una sociedad donde todo debe ser rápido, hasta el duelo fue profanado con una imagen en la que las relaciones humanas son reemplazadas, una tras otra como productos de mercado.
Ya no existen espacios fuera de las aulas donde los jóvenes se relacionen, pues vivimos en una ciudad insegura gracias al egocentrismo de unos cuantos; el YO infantil era esa etapa del niño donde su bienestar está por encima de todos, inclusive de su madre, sería comprensible si todos los superáramos al paso de los años para saber lo que es ser empático pero pareciera que NO, tenemos gobernantes corruptos y gente que cree que el robo y las drogas ya son la forma más viable, jamás se cambiaron las reglas, su YO esta encima del TODOS, esa gente que será siempre de poco fiar, hasta entre ellos.
Hace años cuando dejamos de establecer vínculos con nuestros padres comenzamos a necesitar la afirmación de otros, entablamos relaciones afectivas con amigos del colegio, pero sabemos que no con todos congeniamos, algunos son aceptados y otros no, la alternativa traída por la tecnología fue el internet.
Portales donde colocas una imagen y te describes, escribes de tu yo u otro yo creado o guardado.
Buscas amigos, una relación, buscas gente que congenie con tus ideas y tus gustos.
Pero que pasa cuando no sabemos crear vínculos sanos y esto refleja dentro del acontecer diario de cientos de páginas cibernéticas, diría que existen miles de personas que cambian su personalidad, si son tímidos, se vuelven extrovertidos, si son mitómanos adoptan personalidades, vidas diferentes, si tienen alguna patología se les abre la ventana a miles de hogares en México y el mundo.
Pareciera que la inseguridad y su conducta aprendida de su ambiente se va imponiendo al paso de las letras.
¿Soy ése en realidad? Aquel bronceado surfista de New York, la mujer que tiene fiestas a montones, yo no soy el surfista; soy un hombre que es un empleado en un lugar que odio, tampoco soy la mujer de clase alta extrovertida soy una mujer que ahoga sus penas en alcohol en cuanta fiesta se pueda…pero no lo quiero aceptar.
Yo sigo siendo yo al apagar la computadora, yo sigo siendo el mismo ser humano oculto tras la pantalla, yo sigo siendo esto, el mismo cuerpo, la misma cara aunque me coloque otra imagen en el facebook, en hi5, en twitter, etc.
La misma neurótica, el mismo loco, el mismo joven, la misma anciana. Puedo crear un yo especial lleno de habilidades, aptitudes para conocer el mundo, para tener a mi lado a la mujer maravilla, pero apagando la maquina todo se esfuma.
Creo como escritora podemos fundar mundos nuevos donde el limite sea la imaginación, pero todo creador sabe que sólo hay una cosa de la que no escapamos…LA REALIDAD.
Fuente: EneHache
